COMO EVITAR los ojos "rojos"

¿Por qué aparecen los ojos rojos? 

Aprendamos a evitarlo


Es una de las características más molestas de algunas fotos. Pero no te preocupes, hay formas prácticas de evitar este problema. Ya sea con una cámara digital o análoga, uno de los problemas más frecuentes que podemos encontrar en nuestras fotografías, es la aparición de ojos rojos.
En la gran mayoría de los casos, ocurre cuando se combinan las siguientes condiciones:
  • Ambiente de baja luminosidad (normalmente de noche).
  • Uso de un flash que se encuentra cerca del objetivo (el lente) de la cámara. Corresponde al flash incorporado en las cámaras compactas, como también al flash retráctil presente en algunas cámaras réflex. Aquí dos ejemplos:

La imagen de la izquierda corresponde a una cámara compacta con flash y la de la derecha a una cámara réflex con flash retráctil.

¿Por qué sucede?
Aquello que vemos en rojo, corresponde a un reflejo de la luz del flash, y que proviene de la retina de la persona fotografiada. Dicho reflejo tiende a ser mayor cuando la persona está mirando directamente a la cámara, en las condiciones indicadas anteriormente.

¿Cómo solucionarlo?
Tenemos 3 alternativas:

1. Utilizar un flash externo:

Nuestro problema radica en que el flash está “mirando” prácticamente en la misma línea recta en que la imagen es captada por la cámara. Entonces, si disponemos de un equipo que lo permita, la mejor alternativa será el uso de un flash externo. Esta pequeña variación del ángulo entre el flash y el objetivo, será suficiente para evitar la gran mayoría de las imágenes con ojos rojos.
Aun así, en la experiencia profesional es posible comprobar que a ciertas distancias, y en ángulos de tomas difíciles de predecir, los ojos rojos aparecen igualmente con la utilización de un flash externo montado sobre la cámara. Sin embargo -y para no desesperarnos- dichas situaciones son poco frecuentes.
Una solución más segura sería rebotar la luz del flash en el techo u otra superficie, o utilizar un flash externo que se encuentre separado de la cámara. Ambas situaciones podemos analizarlas en futuros artículos.

Si no disponemos de una cámara que permita usar un flash externo (como en la mayoría de las cámaras compactas), la siguiente solución es:

2. Estimular con luz el cierre de la pupila.

Casi todas las cámaras actuales disponen de una función “ojos rojos”, la cual típicamente se simboliza con un ícono que semeja un ojo.
Lo que hace esta función es realizar un disparo de flash -o una serie de disparos cortos-, de manera que la pupila de la persona fotografiada se cierre, con la consiguiente disminución de la superficie que nos devuelve el reflejo rojo. Luego de estos breves disparos previos, la  persona será iluminada con el flash que sí capturará la imagen en nuestra cámara.
Si su cámara no dispone de esta función, o si dado el contexto le resulta más conveniente, puede aumentar la iluminación ambiente, y/o hacer que la persona mire por un instante hacia una luz encendida.
Con este método, a veces el reflejo rojo se elimina completamente, y en otras ocasiones sólo disminuye su tamaño, con lo cual sería una solución parcial.

Y finalmente, la solución menos deseable es:

3. Utilizar un software de edición de imágenes.....

Si ya estamos ante hechos consumados, y nuestra fotografía quedó con ojos rojos, podemos recurrir a algún software que pueda corregir esto, como por ejemplo, Photoshop, Lightroom, Picasa, o Gimp.
Con estos programas, ya sea de manera manual o automática, podremos reemplazar el color rojo del brillo, por el negro propio de nuestras pupilas.
Sin embargo, consideramos que es la solución menos deseable, pues además de darnos un trabajo extra, hay muchas ocasiones en que el reflejo rojo tapa parte del iris, que es la zona que da el color característico de nuestros ojos. Así, si en un caso como éste aplicamos la corrección por software y reemplazaremos el brillo rojo por el color negro, pero también se teñirá de negro la zona que debiese ser café, azul o verde, dando un aspecto poco verosímil a nuestra imagen, y a veces… incluso aterrador, con un resultado poco real.

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